
La ensaimada de verdad: historia, masa y secretos de obrador
Hay cosas que no se explican. Se muerden.
Una ensaimada recién salida del horno no necesita presentación. Ese aroma, esa textura que cede al tacto, esa masa esponjosa con capas finísimas de manteca… Lo reconoces la primera vez y no lo olvidas nunca.
Pero detrás de algo tan sencillo hay una historia que pocos conocen.
Nació en el siglo XVII. Y sigue igual.
El nombre viene del mallorquín saïm — manteca de cerdo — el ingrediente que lo cambia todo y que no tiene sustituto. Durante siglos fue el dulce de las fiestas, el regalo obligado al viajar fuera de la isla, el desayuno de los domingos. Hoy tiene Indicación Geográfica Protegida: solo puede llamarse ensaimada mallorquina la que se elabora en las Illes Balears, con sus ingredientes y su proceso. Sin atajos.
El secreto está en el tiempo
La masa se trabaja a mano, se estira hasta conseguir una lámina casi transparente, se unta con manteca y se enrolla formando esa espiral inconfundible. Después viene lo más importante: entre ocho y doce horas de fermentación lenta. Sin ese reposo no hay textura, no hay sabor, no hay ensaimada. Es lo que ninguna fábrica puede copiar.
En Ca Na Pereta lo hacemos así. Siempre ha sido así.
Lisa o rellena, hay una para cada momento
La lisa — solo masa, manteca y azúcar — es la reina. Pero las hay de cabello de ángel, de nata, de crema y de sobrasada, que es la combinación que más sorprende a quien la prueba por primera vez: dulce y salado en perfecta armonía.
Una última cosa: nunca en la nevera. A temperatura ambiente, en su caja, y a ser posible el mismo día. Nosotros no hemos conseguido esperar al día siguiente. Aún lo intentamos.


